En torno a esta hermosa Abadia destruida se cierne una leyenda:
Se cuenta que en 1128 el Rey David 1, quien residía en el Castillo de Edinburgo, salio de cacería después de asistir a misa.
Estando en el campo, un venado lo tiro del caballo y se lastimo.
Mientras el se defendía de los fluidos cuerdos del animal vio aparecer una enorme cruz.
Esa noche, el Rey soñó que una voz le ordenaba que erigiera un monasterio en honor a esa cruz que lo salvo de ser herido de muerte.